Introducción
La tendinopatía aquílea es una de las lesiones más frecuentes y limitantes en corredores, tanto recreativos como de alto volumen. Se caracteriza por dolor, rigidez y deterioro de la función del tendón de Aquiles, con un impacto significativo sobre el rendimiento deportivo y la continuidad en la práctica del running.
Tradicionalmente, se ha atribuido su aparición a factores como el exceso de volumen de entrenamiento, el tipo de pisada o determinados patrones biomecánicos del tobillo y la rodilla. Sin embargo, gran parte de estas afirmaciones proceden de estudios retrospectivos o transversales, lo que dificulta distinguir causa y consecuencia.
Recientemente, un amplio estudio prospectivo publicado en el British Journal of Sports Medicine ha aportado evidencia sólida sobre qué variables biomecánicas realmente aumentan o reducen el riesgo de desarrollar tendinopatía aquílea en corredores. En este artículo analizamos sus hallazgos y los traducimos a implicaciones clínicas prácticas.

¿Por qué es tan frecuente la tendinopatía aquílea en corredores?
Correr es una actividad altamente beneficiosa para la salud cardiovascular y metabólica, pero supone una carga mecánica repetitiva elevada sobre el sistema músculo-tendinoso. El tendón de Aquiles soporta fuerzas que pueden superar varias veces el peso corporal en cada apoyo.
Cuando la carga mecánica supera la capacidad de adaptación del tendón, especialmente si no existe una recuperación adecuada, pueden producirse cambios estructurales y funcionales que desembocan en tendinopatía.
Entre los factores más estudiados destacan:
- Volumen semanal de carrera
- Edad y antecedentes de lesión
- Biomecánica del tobillo, rodilla y cadera
- Estrategias de control neuromuscular
Qué aporta este nuevo estudio prospectivo
Un diseño metodológico robusto
Este estudio analizó a 911 adultos, corredores y no corredores, seguidos durante un año completo. Todos los participantes estaban libres de síntomas de tendinopatía aquílea al inicio y fueron evaluados mediante:
- Análisis biomecánico tridimensional de la carrera
- Resonancia magnética del tendón de Aquiles
- Cuestionarios clínicos validados (VISA-A)
- Monitorización objetiva de la carga mediante dispositivos Fitbit
- Diagnóstico médico confirmado en los casos de lesión
Este diseño permite identificar factores predictivos reales, y no simples adaptaciones secundarias a la lesión.
Factores de riesgo confirmados para la tendinopatía aquílea
1. Mayor volumen semanal de carrera
El hallazgo más consistente fue que a mayor distancia semanal recorrida, mayor riesgo de desarrollar tendinopatía aquílea.
- Cada incremento aproximado de 12,5 km semanales aumentó el riesgo en torno a un 65–70 %.
- Los corredores lesionados acumulaban significativamente más kilómetros y pasos semanales que los no lesionados.
🔎 Interpretación clínica: el control del volumen sigue siendo una piedra angular en la prevención. No es solo cuánto se corre, sino cuánto puede tolerar ese tendón concreto en ese momento.
Factores biomecánicos que aumentan o reducen el riesgo
1. Rotación externa del tobillo: un factor protector inesperado
Uno de los resultados más relevantes del estudio es que una mayor rotación externa del tobillo durante la fase de apoyo se asoció con un menor riesgo de tendinopatía aquílea.
- Una reducción de apenas 6° de rotación externa duplicó el riesgo de lesión.
Esto sugiere que cierto grado de rotación externa podría ayudar a redistribuir las cargas dentro del tendón, reduciendo el estrés localizado sobre determinadas porciones, como el subtendón del gastrocnemio lateral.
2. Momento de inversión del tobillo: clave en la absorción de cargas
El segundo gran factor biomecánico identificado fue el momento máximo de inversión del tobillo durante el apoyo.
- Un mayor momento de inversión se asoció con un 60–70 % menos de riesgo de desarrollar tendinopatía aquílea.
Este hallazgo sugiere que una buena capacidad de control frontal del tobillo, probablemente relacionada con la función del tríceps sural y musculatura estabilizadora, permite disipar mejor las fuerzas y evitar que toda la carga recaiga sobre el tendón en el plano sagital.
Factores que NO se asociaron con mayor riesgo
Un aspecto especialmente interesante del estudio es que muchas variables clásicamente señaladas como peligrosas no mostraron relación con la lesión, entre ellas:
- Tipo de apoyo (talón, mediopié o antepié)
- Cadencia de carrera
- Velocidad de carrera
- Ángulo de dorsiflexión máxima
- Ángulo de cadera en aducción
- Ángulos y momentos principales de la rodilla
🚫 Esto cuestiona la recomendación habitual de cambiar el tipo de pisada como estrategia preventiva universal para la tendinopatía aquílea.
Implicaciones clínicas para fisioterapeutas y corredores
1. No forzar el tipo de pisada
Cambiar de forma forzada el patrón de apoyo puede ser innecesario e incluso contraproducente si no existe una indicación clara. Este estudio muestra que la pisada por sí sola no predice la aparición de la lesión.
2. Priorizar el control de carga
La gestión progresiva del volumen, con especial atención a:
- Incrementos semanales
- Acumulación de kilómetros
- Falta de días de recuperación
Este sigue siendo el principal factor modificable.
3. Evaluar la biomecánica desde una perspectiva funcional
Más que buscar «alineaciones ideales», parece clave analizar:
- Capacidad de generar y tolerar momentos de inversión
- Estrategias de rotación del tobillo
- Control neuromuscular durante la fase de apoyo
Aplicación práctica en prevención y tratamiento
Desde la fisioterapia y el ejercicio terapéutico, estos hallazgos refuerzan la importancia de:
- Ejercicios de fuerza y control del tobillo en el plano frontal
- Trabajo específico del tríceps sural en diferentes rangos y velocidades
- Programas de carrera progresivos y personalizados
- Evaluaciones biomecánicas individualizadas, especialmente en corredores de alto volumen
En nuestro centro de fisioterapia en el Barrio de Salamanca (Madrid) abordamos la tendinopatía aquílea en corredores desde un enfoque individualizado y basado en la evidencia científica más actual. Tras una valoración detallada de la carga de entrenamiento, la biomecánica de carrera y el estado del tendón, diseñamos un plan de tratamiento personalizado que combina ejercicio terapéutico progresivo, terapia manual especializada y técnicas avanzadas como la neuromodulación percutánea, orientadas a modular el dolor, mejorar la función neuromuscular y optimizar la capacidad de carga del tendón de Aquiles. Nuestro objetivo no es solo aliviar el dolor, sino ayudar al corredor a volver a correr con seguridad, reduciendo el riesgo de recaídas y mejorando su rendimiento a largo plazo.
Conclusión
La tendinopatía aquílea en corredores es un problema multifactorial, pero este estudio prospectivo aporta claridad: no todo lo que se creía un factor de riesgo realmente lo es.
Una mayor rotación externa del tobillo y una buena capacidad de generar momentos de inversión durante la carrera parecen ejercer un papel protector, mientras que el exceso de volumen semanal sigue siendo el principal enemigo del tendón.
Integrar la biomecánica con una gestión inteligente de la carga puede marcar la diferencia entre un tendón que se adapta y uno que se lesiona.
Bibliografía
Jandacka D, Skypala J, Plesek J, et al. Biomechanical insights into Achilles tendinopathy risk and protection in runners: a large prospective study. Br J Sports Med. 2025.
Iván Aranzana Martínez
Fisioterapeuta Colegiado nº 17324
